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23/07/2012

Eclipses

Filed under: Cuentos — Stella Maris Roque @ 16:30

*Por Maga Dapas

        “Lo que nos atraía era mirar nuestra propia sombra derrumbada

 y quizá pronto íbamos a confundirnos con ella.”

Una sombra ya pronto serás, de Osvaldo Soriano.

 

  Abrió los ojos y todavía recordaba en su sueño. En el baño, en su predecible baño, cuadriculado hasta el techo, entre las manchas del espejo apareció su rostro. El reflejo le devolvió a otra, pero era la misma que respiraba en el sueño, era ella. Se aprestó a vestirse, mientras entraba el disfraz del amanecer por la ventana. Era un día como todos, encadenado y cómplice de la travesura del tiempo, y ella aún no lo sabía. Deambuló un rato por la habitación y, por fin, se decidió a bajar. Tomó café, encendió el televisor, las noticias fueron las de siempre, y nunca habían acontecido. Se olvidó (todavía evocaba) de que su abrigo había quedado arriba. Entonces, arrastrando los pies, subió la escalera mugrienta. El polvo, vencedor de los años, se esparció tras ella, carcomiéndola. De repente, ya con el saco a cuestas, oyó un ruido en la escondida ventana, anclada entre las ramas de un viejo árbol. Sin esperar un instante más, ni uno más, con temor, descorrió la cortina, esperando que el sueño terminara. El mundo afuera se camuflaba con un velo, bajo la lluvia impertinente de junio que azotaba sin piedad los vitrales. Así, se convenció de que tal vez no había escuchado más que un crujido invernal, bajó y apagó todas las luces. Ya era la hora de salir para jamás volver. Giró la llave cuatro veces, pero no tocó el picaporte. Y ya estaba en su habitación, acostada en su cama, mirando con desconfianza la conocida pared blanca. Y oyó nuevamente aquel estrépito y su sueño ya no tuvo memoria. Abrió los ojos, se dirigió al baño, se vistió, bajó, tomó café, encendió el televisor, vio las noticias, imitó su rutina. Salió. La casa ahora estaba vacía, como desde hacía tiempo. Y finalmente, golpeó su ventana, aguardando el milagro. Por una rendija, la cortina le dejó entrever la cama en donde una mujer despertaba de su sueño.

 

*Maga Dapas es es poeta, redactora y correctora. El dibujo es obra de Isabella Dapas.

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